Del mar de Jules Michelet (también un poco mío, nuestro)

El mar produce muchos locos; Livingstone trajo del África un hombre inteligente, valoroso que hacía frente a los leones; pero nunca había visto el mar. Al embarcarse por primera vez y experimentar la doble sorpresa del temible elemento y de todas las artes desconocidas, su cerebro no pudo resistir tanta emoción. Empezó a delirar, y a pesar de la vigilancia que con él se tuvo, logró escapar, arrojándose ciegamente en brazos de las ondas que tanto le aterrorizaban y no obstante le atraían.
Imagen de José Roseva
