Los niños son salados e insomnes
aprenden a bailar para espantar la inmovilidad de los muelles
No usan zapatos porque sólo descalzos
pueden descifrar los laberintos de la ciudad de tablas

Doblo tres veces sobre la avenida principal
La que da a golpe de vista sobre San Juan de Ulúa
Extravio varias brújulas
y no hay sones que me dicten cuál es la siguiente parada:
Estación donde la ausencia de pichos y mareas rojas
me hacen saber que la calima es el perfil de lo perdido

¿Cuánta felicidad cabe en el humo que asciende
mientras borra toda sensación de pertenencia?
No hemos estado antes, ni estaremos…
Lo amoroso es apenas el tránsito entre mi locura y tus certezas.

(De Cuentos de la Vera Cruz para niños insomnes, Marisol Robles)