
Tener sangre de perro
cambia el rumbo
Un poco, para no ladrar
Un poco, para no aullar
Sangre de perro
para seguir mujeres
y olvidarse de todo
Ir al sur, al oeste
adonde vayan ellas
y morir atropellado
Un poco, sin ladrar
Un poco, sin llorar
Un poco de sangre de perro
para olvidar la casa
para encontrar el mar.
imagen: Neil Molinaro
servido por depuertoenpuerta
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Noche tibia y callada de Veracruz. Lara
Caminas bajo el ardor de los muros
bajo un diluvio de piedra devastada
a fuerza de luz y sombras
La ciudad que crees tuya
no conoce tu nombre y apellidos
no puede olfatear tus pasos
ni guardar fidelidad a su derrumbe:
los perros en las plazas
no saben de jaurías
ni soledades
Te dueles y te nombras
a costa de paredes
de caricias expropiadas a la carne
de patios
aleros
tapancos y balcones
Del sudor a la sed
pierdes el rumbo
Desde el arroyo
la calle se levanta
para rehacer el Tenoya
en tu vacío
Humedad sin nostalgia
que tu cuerpo vaporiza
al trasladarte de un punto a otro
de una edad a otra
de la noche hacia ti misma
Pero no serás tú
quien disperse del aire
este olor a orina y salitre
a continencia palúdica
y sexo desperdiciado
No podrá ser
siempre estarás sola
aunque el amor insista
ciego de mar y tierra.
servido por depuertoenpuerta
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