
El mar produce muchos locos; Livingstone trajo del África un hombre inteligente, valoroso que hacía frente a los leones; pero nunca había visto el mar. Al embarcarse por primera vez y experimentar la doble sorpresa del temible elemento y de todas las artes desconocidas, su cerebro no pudo resistir tanta emoción. Empezó a delirar, y a pesar de la vigilancia que con él se tuvo, logró escapar, arrojándose ciegamente en brazos de las ondas que tanto le aterrorizaban y no obstante le atraían.
Imagen de José Roseva
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Hoy entró el primer norte de la temporada.
Ella está atracada en un puerto de muelles efímeros.
Sola con su pulso de faro
tan sola
como el mascarón de un viejo navío
Sus ojos llevan y traen el color picado del mar
Decidida a ganarse el ritmo frágil de las playas
a encontrar quien olvide ponerle la bitácora en orden
quien persiga a estribor su figura de barcaza
decidida este sentimiento de naufragio no escampa
La sirena de su poema canta otra vez
No cae nieve sobre Veracruz
Ella espera ver la nieve sobre Veracruz
pero no cae nieve sobre Veracruz no no
Ella bien lo sabe la nieve sobre Veracruz
sobre Veracruz no no
La nieve sobre Veracruz
sobre Veracruz no no
La duna está roja de azahar
el caracol en silencio
ella piensa
soy la niña de la luna
la única hija del marinero
nacida del mar salada
El norte en su cabeza cierra los puertos
cierra los puertos ahora.
Ya sh por favor cierra la puerta y vete
No cae nieve sobre Veracruz
Ella espera ver la nieve sobre Veracruz
pero no cae nieve sobre Veracruz no no
Ella bien lo sabe la nieve sobre Veracruz
sobre Veracruz no no
La nieve sobre Veracruz
sobre Veracruz no no
Poema de Juan Joaquín Péreztejada
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